Con entrada libre y gratuita, se inauguró en el Museo del Libro y de la Lengua, la muestra Al pie de la letra, experiencias tipográficas en Argentina, la misma se podrá visitar hasta abril del 2020 y propone recorrer los hitos del lenguaje escrito en la Argentina desde 1780, con la apertura de la Real Imprenta de Niños Expósitos -que imprimía textos administrativos y obras religiosas y educativas- hasta el presente, con la consolidación del diseño gráfico como carrera universitaria.

«Esta exposición tiene la particularidad que nos permite mostrar, por ejemplo, impresos del periódico la Gazeta de Buenos Aires pasando por materiales de la imprenta de los Niños Expósitos que comienzan en 1780 o un poco antes con las misiones jesuitas, hasta nuestros días, haciendo un link con la historia universal que nos lleva cinco siglos atrás con la imprenta de Gutenberg para que el recorrido local pueda linkearse a la historia universal», explicó Bitesnik, quien fue el encargado de la curaduría.

De esta manera, la planta baja del Museo se pobló de materiales hemerográficos, bibliográficos y anales pertenecientes al acervo de la Biblioteca Nacional que logran describir las transformaciones de la tipografía, hoy convertida en un arte que combina remates, grosores, colores y tamaños.

Hay propuestas interactivas con un espacio llamado «Sellos e impresiones» que propone entintar tacos tallados en linóleo para usarlos sobre papeles blancos, o el espacio «Tacos de madera», que cuenta con una multitud de letras para ser ordenadas en frases sobre atriles que pueden ser fotografiados.

Al momento de montar la exposición, Bitesnik explicó que también rastrearon la infinidad de fuentes, tipografías y letras que responden a un momento histórico; por ejemplo, recordó que la Times New Roman se creó para el periódico «Times» o cómo se impuso la tipografía de la revista «Rolling Stone».

«Hay letras que uno ya tiene tan familiarizadas o aprendidas que no se da cuenta de que se crearon para un momento histórico o para una determinada circunstancia», resaltó sobre las letras en tamaño gigante que sobresalen en la exposición y que buscan demostrar cómo «hay tipografías que describen una especie de espíritu de época». Otra de las instancias de intervención es la presentación de diversas fuentes tipográficas en ventanas de madera que, al abrirlas, dan cuenta de qué diseñador argentino las creó y el nombre de esa fuente.

«Solemos usar frecuentemente esas letras y, de esta manera, presentamos sus nombres y quién la hizo, intentando reflexionar sobre cómo hoy en día, con el avance tecnológico, mezclamos imprenta con mayúsculas o dejamos de usar las cursivas y naturalizamos cada vez menos diversidad de tipografías», remarcó.

La cátedra Fontana

La exposición llega también a la creación en 1985 de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) en la Universidad de Buenos Aires y resalta el rol de la cátedra Fontana, donde en la materia Tipografía, su titular Rúben Fontana, diseñador gráfico, tipógrafo e investigador, introdujo la importancia de pensar conceptos, definir jerarquías y programar la información para facilitar la comprensión de un mensaje.

En el itinerario hay un espacio central dedicado a esa Facultad, con proyecciones audiovisuales y exhibiciones de los trabajos de Fontana en el Instituto Di Tella o ejemplares de la revista «tipoGráfica», cuyo objetivo fue discutir temas de diseño gráfico, tipografías y disciplinas relacionadas, siempre vinculándolas a la enseñanza.

Sobre el material destacado que se puede encontrar en «Al pie de la letra», el curador señaló, por ejemplo, los ejemplares de la Gazeta de Buenos Aires, impresiones del «Contrato Social» o los bandos, suerte de actas de la época, todos impresos en las primeras etapas de la imprenta, y que no suelen exhibirse al público general.

«Hoy uno tiene todas las fuentes en la computadora, abre un texto word y trabaja con la tipografía que quiere, selecciona la fuente. La modernidad, la tecnología y el avance de lo digital tiene olvidado este oficio y la muestra va desde lo artesanal de los tipos móviles de madera hasta el desarrollo del oficio con la litografía para intentar reflexionar sobre estos procesos», expresa Bitesnik.

Fuente: La Capital