La Biblioteca Apostólica Vaticana se encuentra en el Palacio Apostólico y se accede a ella por el patio del Belvedere en la Ciudad del Vaticano. Su fundación se remonta al pontificado del Papa Nicholas V (1447-1455).

Es uno de los centros culturales más grandes y atractivos del mundo, no sólo por su infraestructura sino por las informaciones y secretos que ocultan sus paredes.

La biblioteca está abierta a todo público para visitas turísticas, sin embargo el préstamo de materiales es muy delicado. Entre sus tesoros se encuentra el Códex Vaticanus, el manuscrito más antiguo de la biblia.

Además de informaciones religiosas, concentra en sus pasillos importantes textos de historia universal, política y artística. 

La Biblioteca Apostólica Vaticana preserva más de 180.000 manuscritos, 1.600.000 libros impresos, más de 8.600 incubanula (libros impresos antes de 1501), más de 300.00 monedas y medallas, 150.000 mil impresiones, dibujos y grabados además de una colección fotográfica que supera las 150.000 fotos.

Desde el siglo IV hay evidencia de un lugar histórico llamado “Scrinium” de la Iglesia Romana, que funcionaba como biblioteca y como archivo.

Los primeros archivos de los papas fueron dispersados y se desconoce su paradero, pese a que se tienen listas sobre qué libros poseían los papas en esa época, no ha sido posible recuperarlos.

Fue Nicholas V quien decidió que los manuscritos escritos en latín, griego y hebreo debían estar disponibles los estudiantes (la colección creció de 300 a 1200 mientras estuvo bajo la tutela de Nicholas).

Para esa época la biblioteca sólo tenía un cuarto de lectura, Sixtus IV continuó con el proyecto y propuso la figura del bibliotecario (Bartolomeo Platina), también recalcó la importancia de tener apoyo monetario para la continuación del proyecto.

La institución fue establecida en un edificio que había sido modificado y adaptado ya por Nicholas V. Sixtus IV se encargó de decorar los cuartos con las más finas pinturas de los más valiosos artistas de la época.

Sixto V de la mano con el arquitecto Domenico Fontana diseñaron una nueva sede, más grande, más amplia y mejor diseñada de 70 metros de largo y 15 metros de ancho. En el siglo XVIII las Biblioteca del Vaticano comenzó a crecer en piezas de colección, se inauguraron salas específicas para la observación del público, pequeños museos y galerías.

El crecimiento de las bibliotecas fue magnifico, para 1481 contaban con 3498 ejemplares entre manuscritos y libros impresos. El material comenzó a crecer tanto que decidieron separarlo, y nació El Archivo Secreto del Vaticano.

La apertura del Archivo Secreto siempre se ha considerado un tabú hasta para los mismos Papas, pero el actual pontífice el Papa Francisco, comentó que se está considerando la posibilidad de abrirlo.

La Biblioteca actualmente se encuentra en un proceso de digitalización de todos sus manuscritos y documentos, con el propósito de ampliar la distribución de información y que todo el que quiera pueda acceder a leer el contenido.

Es un proceso que requiere de un equipo de expertos difíciles de encontrar, hay manuscritos que aún no han sido descifrados y la biblioteca guarda tantos textos sin descifrar que en cualquier momento se podría cambiar la historia del mundo.

Pese a las dificultades, han logrado digitalizar una serie de libros y documentos que están disponibles para todo público y se pueden revisar con total libertad en esta página https://digi.vatlib.it/

 

 

Fuente: La interesante historia tras la Biblioteca Apostólica del Vaticano