La llegada de cada nueva tecnología de la comunicación ha generado su propio panteón de ilustres. Un estudio con unas 40.000 biografías de personajes históricos muestra una relación entre la emergencia de la imprenta, la radio o la televisión con tipos diferentes de ocupaciones destacadas. De los militares y profetas de la historia oral se ha pasado a los jugadores de fútbol, actores y cantantes de la era de la televisión.

Investigadores del Media Lab del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) crearon la base de datos Pantheon que incluye a más de 40.000 personajes históricos de todos los tiempos.

Tras 1.500 años relativamente constantes se produce una explosión de registros después de 1450, con un incremento de factor dos. Controlando la población estimada para cada momento, los científicos del MIT observaron que, unos años después de esa fecha, el número de personas memorables se duplica y se mantiene así durante siglos. ¿Qué pasó en 1450? Hacia esa época, el orfebre alemán Johannes Gutenberg inventó la imprenta o, al menos, esa es la posición dominante entre los historiadores. Y con ella, toda la historia cambió.

En los 100 o 150 años siguientes a 1450, el número de artistas, astrónomos o matemáticos famosos se multiplica. Hasta entonces, casi el 75% de las biografías se refieren a líderes políticos, religiosos o militares y apenas un 10% inmortalizan a creadores, en especial filósofos y escritores. Con la imprenta, los registros de políticos se reducen casi a la mitad y las de religiosos a la quinta parte. “La memoria colectiva de la humanidad crece y lo hace para incluir ocupaciones que no estaban presentes en aquella memoria más reducida”.

Esta conexión entre imprenta y nuevos personajes históricos, según los autores del estudio, es causal: la creación de Gutenberg favoreció tanto la explosión de nuevos personajes como a diferentes ocupaciones. Para determinar esta causalidad, el trabajo se apoya en una variable ajena en principio a esta conexión: la distancia entre la ciudad de nacimiento de las nuevas personalidades y Mainz, la ciudad germana donde Gutenberg usó la primera imprenta de tipos móviles para imprimir la primera Biblia.

La probabilidad de que una ciudad genere un científico o artista famoso puede depender de muchos factores, de su riqueza, de su población, de su pasado cultural, de si tiene río o tiene un puerto… El problema es determinar qué factores están generando el fenómeno. Aquí el que nos interesa es el efecto de la imprenta y la manera de aislarlo es usando una variable que correlaciones solo con la adopción de la imprenta pero no con los demás. ¿Y cuál es esa variable? La distancia a Mainz. Una ciudad más grande, como París o Berlín, tiene más probabilidades de ver nacer a un personaje que León o Skopie, pero la distancia a Mainz es independiente del tamaño, la población y el resto de factores pero una mayor o menor distancia hace que una ciudad adopte antes o después la imprenta.

Usando el Incunabula de la Biblioteca Británica, un catálogo de los primeros libros impresos en Europa durante el siglo XV, como indicador de la fecha de adopción de la imprenta, los investigadores comprobaron que aquellas ciudades europeas que adoptaron antes la imprenta tienen una mayor probabilidad de ser el lugar de nacimiento de algún personaje famoso en las décadas subsiguientes. Hay que tener en cuenta que la propagación del invento, casi de forma concéntrica, fue muy rápida. Antes del 1500 ya había llegado a puntos tan lejanos de Mainz como Constantinopla o Granada.

Lo más llamativo quizá de esta relación entre imprenta y genios es que no afecta por igual a todas las ocupaciones. El efecto de la adopción de la imprenta se aprecia en la emergencia de artistas y científicos, pero no en la de las figuras religiosas, la historia, sus personajes, tiene mucho que ver con la tecnología que domina en esa época.

 

Fuente y nota completa La imprenta, la radio o la televisión generaron sus propios famosos.